Islas Canarias: El Papa León XIV pide un examen de conciencia sobre la inmigración
El Papa León XIV visitó España entre los días 6 y 12 de junio de 2026. En varios de sus discursos y homilías, se refirió a los problemas de la inmigración. En las islas Canarias visitó Tenerife y Gran Canaria. Desde allí lanzó unos profundos mensajes para todas las naciones, en relación con el drama de la inmigración.

El 11 de junio, tuvo un encuentro con las realidades de acogida a inmigrantes en el Puerto de Arguineguín (Las Palmas de Gran Canaria). Destacamos unos párrafos de su discurso, en el que pide un examen de conciencia a todas las naciones y en especial a los católicos:
“El Sucesor de Pedro no puede desentenderse de estos muelles. La Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana. Los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche.”
“Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad. No son números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar. Pero también quiero decirles que su vida debe ser protegida. No entreguen su existencia a quienes comercian con ella. No les crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo o de dinero, de silencio o de su libertad. Esas falsas promesas son “cantos de sirenas”, son industrias de muerte.”
“Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante.”
“Y también la Iglesia debe dejarse interpelar. La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios.”
“Y que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros.”
El 12 de junio en Tenerife, tuvo un encuentro con los inmigrantes del centro “Las Raíces”. Allí exclamó: “Todos —de algún modo— somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial”.
Recordó a los misioneros españoles que fueron a América “para anunciar el Evangelio en América, abriendo nuevos horizontes misioneros. Ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad”.



